martin... en viaje

todo relato empieza con un movimiento, desestabilización del personaje. en este caso, un viaje, una mudanza, periplo. de esto se trata: obviedades y petulancias: un portenio en cordoba

viernes, noviembre 20, 2009

El esperado libro de Elena Anníbali: viernes 27/11, Casa13




Un libro hermoso.
Velada de presentación, fiesta y sorpresas.
Despedir el año así vale la pena.
Y tenés que estar ahí. Como sea.


miércoles, noviembre 11, 2009

Un poema de "CVC", Martín Araujo, Berrretín, 2009

Soy una tetera pequeña y fuerte / Esta es mi asa / Este es mi pico / Cuando tengo todo me empaño / Y me escuchan gritar: / ¡Vuélquenme / Desahóguenme ya!
Stephen King


dónde juegan las niñas

en el patio de qué casa

toman la merienda -eso sé

zurcen para afuera

líricas y medias las niñas

dónde juegan

van al cine -es cierto

los sábados de continuado

tiran-cartas chusmean

hacen tajo la sonrisa

bombacha tatuaje

dónde juegan las niñas

parece ya no

en las tazas de té



martes, noviembre 10, 2009

El Corregidor, por Valeria Flores


Vino a enmendar el "error". Con golpes en la puerta de la escuela, exigió entrar para desplegar su oficio de padre macho heterosexual. La sintaxis del miedo ordenó los cuerpos de las porteras y maestras presentes. La esposa del corregidor me lo advirtió por teléfono: “Ahora va a ir mi esposo y ahí lo va a conocer”. Porque al corregidor se lo conoce por la eficacia de sus métodos. La niña llora detrás de una columna, mientras él exclama: “Cuando le pegue una piña vamos ver si es un hombre o una mujer”. No hay investidura que reconozca, porque la Dirección la encarna una mujer. Para el corregidor no hay autoridad en mujer alguna. Esa es "la" tarea que hoy lo convoca. “Quiero hablar con esa que no se sabe qué es” repite ruidosamente, al tiempo que redobla sus esfuerzos: “La voy a esperar afuera, la voy a ir a buscar a su casa”.
Salgo del aula y la visión del pasillo se estrecha en un túnel que se remata en una guerra declarada. El corregidor no tolera a la maestra que, desvergonzada de prejuicios misóginos, declara abiertamente que es lesbiana. El corregidor no tolera a la maestra que, desobedeciendo las coacciones del mandato de la feminidad, descaradamente se asume masculina. El corregidor no tolera a la maestra que, sin recato a la autoridad patriarcal, lo convoca a dialogar sobre el despliegue de estrategias de violencia simbólica que pone en acción su propia hija, fiel heredera del método paterno. Un vocerío exultante exhibe el poder del padre, que con prepotencia sacude por el hombro a la niña para zambullirla dentro del campo de batalla en que se convirtió el limitado espacio de la secretaría. No hubo ritual de concurrencia al diálogo que acertara a deponer su tarea ya emprendida. El corregidor sentenció: “Yo la voy a corregir”, se levantó el pulóver y
el cinto habló su certera y memoriosa lengua. La niña corrió, él atrás, nosotras atrás de él, los vecinos atrás de nosotras. Una señora llamó a la policía; apenas unos metros para una espesa distancia hecha de lágrimas y dolor separaban a su hija del castigo que la acechaba.
El corregidor cumplió su trabajo. El montaje de las escenas fue de una calidad perceptiva impecable: todas vibramos de temor. El ejercicio de su corrección calculó dos destinatarias. Una, su propia hija. Otra, todas las mujeres presentes. Lo demás, ya sabemos. El miedo se disemina como un virus. El corregidor lo sabe. Vino a enmendar el "error". A rectificar el orden del género. A señalar quién manda en el mundo, porque su única ley es la satisfacción del deber cumplido. Pero, señor corregidor, por suerte, por voluntad y placer de muchxs, el "error" es nuestra enseñanza.

valeria flores – maestra lesbiana feminista – neuquén
(agradezco a marian pessah que lo compartiera)

jueves, noviembre 05, 2009

Un poema de Paula Jiménez


Cada fiesta era igual: estaban todos. Y aunque la caña faltara había quedado el eco, el tiritar de los dientes de Juanita imitando su sonido, los talones repicando uno con otro, el chasquido de los dedos, la cuchara. Hasta los muertos cantaban, hacían crujir sus esqueletos como puertas antiguas cerradas por años. Crjj, crrjj, la bisagra oxidada de sus hombros, crrjj, crjj, la bisagra endurecida de sus rótulas. Escuchen sus mandíbulas, escúchenlas, golpeteo del frío de los muertos.

*
de "Ni jota", Buenos Aires, abeja reina, 2008.

miércoles, octubre 28, 2009

Un poema de Marcelo Díaz


GENEALÓGICA


Fotografías de familia
en las que invariablemente un niño posa
contra una pared de bloques, bajo un parral.
Gestos en los que se confunden
el hijo, el padre, los nietos.
Sonrisas repetidas a través de los años,
la misma
manía familiar
de generar una ilusión de cierta consistencia:
el mismo patio, la luz igual, cercano el mediodía,
la silueta, borrosa, del cisne de cemento.


miércoles, octubre 21, 2009

Un poema de Tomi Kontio (de "Anobium Pertinax", Ed. Black & Vermelho, 2006)


De noche encendían una vela en la tumba del gato,
de día armaban una cosmología con la soga de saltar,
los pies punteaban el ritmo y su sombra,
la soga se pegaba a la calle,
a veces una piedra salía disparada contra el muro de concreto,
iba del borde de la galaxia ovalada hasta el extremo del espacio.

Pensé en Erika,
aquella que elegí para ser mi mujer a esa edad,
en cómo llevaba al gatito al hombro y se reía.

Contame de la muerte, Erika,
¿es verdad
que los sucesos no se encadenan
y que en el país de la muerte se habla la lengua de la poesía?
Contame si hay diferencia entre la oscuridad y la luz,
si nada se mueve.
Contame si está oscuro allá,
si usás medias, un vestidito.
¿Te ves como la que eras
o la que hubieras sido?
¿O como las dos cosas a la vez?

De noche encienden una vela
y debajo del cielo que oscurece intuyen
que el gato ya no es gato
y que nadie entre los vivos va a tomar
el lugar del que se fue.



lunes, octubre 19, 2009

de "Memorias del salón de té", Martín Araujo (Berretín Ediciones, 2009)


azahar y lavandina

todo imita expreso a medianoche

la nariz bañada de sabores

turquía sobre la cabeza

como un pico

una boya en la niebla

de vapor son las carnes

la materia vaporosa

/del sueño

noche acá el esfumado

movimiento duro

la nariz-pico

expresa plegaria nocturna

la boya de los ojos

de las manos noche vaporosa

materia pegada al sonido

de la carne como

ácido bosque de azahar



jueves, octubre 15, 2009

"Cenizas", un poema de Adélia Prado


En el día de mi boda me quedé muy afligida.
Tomamos cerveza tibia con empanadas de masa hojaldre.
Tuve hijos con dolores.
Ayer, imprecisamente, a las nueve y media de la noche,
yo sacaba de la bolsa un kilo de arroz.
Ya no lucho más de aquel modo histérico,
entendí que todo es polvo que sobre todo se posa y recubre
y, a su modo, pacifica.
Las naranjas freudianamente me remiten a una rodaja de sueño.
Mi apetito se agudiza, hago estallar las costuras de buena
impaciencia.
¿quiénes somos entre el laxante y el somnífero?
Habrá siempre una marca de polvo sobre las camas,
un vaso mal lavado. ¿Pero qué importa?
¿qué importan las cenizas
si convertidos en su materia ingrata,
hay también ojos que sobre mí se estremecieron de amor?
Este valle es de lágrimas.
Si dijera otra cosa mentiría.
Hoy parece mayo, un día espléndido,
los que vamos a morir iremos a los mercados,
¿qué hay en este exilio que nos mueve?
Digan no a las legumbres llevadas en los brazos
y a esta elegía.
Lo que escribí, lo escribí
porque estaba alegre.


Este poema es parte de la obra de la escritora brasileña Adélia Luzia Prado Freitas (Divinópolis, 13 de diciembre de 1935). Agradezco su lectura a Elena Anníbali.


lunes, octubre 12, 2009

Dijo paniagua en referencia a J.G.:
>>Pero sí, cuando era montonero claro que tenía claro qué era la política, amén de lo que es el relato posterior -incluso- de su propia experiencia de aquellos años, pero un tipo sacado del país a tiempo para tejer internacionalmente, digo, y cuando todo el mundo sabía el juego montonero es un tipo que -como Bonasso- va a esconder bajo el manto negro del horror... Después, bueno, "categorías", para el caso me siento en la categoría: yo-leo-a-Gelman frente a un montón de oligofrénicos desesperados por el mito peronista. Gelman es peronismo. Sí, ternurismo, guerrillerismo, poeta nacional...>>

viernes, octubre 09, 2009

Playlist para la primavera (40 canciones)

  1. Cake – Never there 02.38
  2. Inxs – Days of rust 03.08
  3. Easy Stars All Stars (feat. Horace Andy) – Airbag 05.00
  4. Coiffeur – Crujen 03.19
  5. Daniel Melero – Nadie sabe amar 03.22
  6. Joanna Newsom – Cassiopeia 03.20
  7. Dido – Here with me 04.15
  8. Sia – I go to sleep 03.48
  9. John Barry - Theme from Midnight Cowboy 02.45
  10. Mr. Bungle – Dead goon 10.02
  11. Pantera – Walk 05.20
  12. Hole – Malibu 03.49
  13. Faith No More – Cuckoo for caca 03.43
  14. Red Hot Chili Peppers – Warped 05.04
  15. Foo Fighters – The pretender 04.29
  16. The Boomtown Rats – I don´t like Mondays 04.17
  17. Depeche Mode – Walking in my shoes 05.35
  18. Mariah Carey – Circles 03.30
  19. Berlin – Take my breath away 04.14
  20. U2 – One (live) 05.06
  21. Beyoncé - Single Ladies 03.13
  22. Babasónicos – Soy rock 02.40
  23. Ana Volena – No aguanto más 03.16
  24. Juan Carlos Baglietto – Un loco en la calesita 06.40
  25. Pez – Nubes toman formas tontas 02.53
  26. Pescado Rabioso – Credulidad 03.04
  27. Sancamaleon – Hiperfurgón 04.59
  28. Chico Buarque – Samba de Orly 02.40
  29. Gilberto Gil – Sampa 03.45
  30. Sakamoto, Morelenbaum & Gotoh – Bibo No Aozora 07:15
  31. Cecilia Zabala – La luz de tu mirada 02.12
  32. Tiziano Ferro - Ed ero contentissimo 04.13
  33. Alas – La muerte contó el dinero 17.56
  34. John Coltrane – Giant steps 03.08
  35. Dave Matthews Band – The stone 07.28
  36. Massive Attack – Karmacoma 05.15
  37. Cesária Evora – Fruto proibido 04.33
  38. Nacha Roldán – Cariño malo 03.55
  39. Nina Simone – Don't explain 04.21
  40. Steve Vai – For the Love of God 06.01

jueves, octubre 08, 2009

de "CVC", Martín Araujo (Berrretín Editora, 2009)



cuchá

brava la verdulera

fijate cómo sube

dodododododododo

ahí se queda

sostenida por la conga

se queda

se lleva la tradición

al fondo

hasta los huevos

la verdulera

sube que da calambre

hasta el sostenido

se clava ahí

sostenido

baja rápido con negras

marca pero no para

brava

la verdulera

no tiene empacho para llenar

el plomo de las sombras

con oídos

con un montón de botones

y aire

como para llenar un globo

un estadio

como para ponerle una mecha

y esperar lechuga

zapallos

remolacha

el estribillo

largo y repetitivo

como una mecha

cuchá

zumba la noche

y se quema

la verdulera

arriba arriba

la verdulera



lunes, octubre 05, 2009

Las bombas, Harold Pinter (1930-2008)

LAS BOMBAS


No quedan palabras por decir

sólo nos quedan las bombas

que estallan en nuestra cabeza

sólo nos quedan las bombas

que chupan lo último de nuestra sangre

sólo nos quedan las bombas

que lustran los cráneos de los muertos.



domingo, octubre 04, 2009

NARANJOS en TheRoxy (im-per-di-ble)

miércoles, septiembre 30, 2009

Un poema de Julio E. Miranda


análisis


siempre desnudo en sueños

huyendo de las alambradas

siempre humillado y desnudo

preservando los lentes

para ver las miradas viéndolo

desnudo correr y tropezar

de un muro a otro

bajo los reflectores

y si de pronto a salvo

a salvo y vestido y en su casa

gentes sin rostro o

con todos los rostros entran y

examinan desgarran pisotean

y desaparecen: entonces corre

desnudo huyendo de las alambradas

- tiene sueños de judío- dice el

analista riéndose y él mismo

se ríe hasta que un nuevo

reflector lo desnuda



miércoles, septiembre 23, 2009

desde "Los caballos de Isabel ", de Marcelo Dughetti


Te contaré en las puertas de tu sueño

la historia del mal, cierra los ojos.

Sobre cristales azules una niña camina dormida.

Trepa la joroba de la tarde,

un cerdo le devora los dedos, la niña no llora.

Hay mirra, incienso, miel

ofrendas de pederastas arrepentidos.

Hay poetas que arrastran un campanario entero.

Hay escarabajos brotando de los ojos de su madre.

Hay esqueletos de gatos donde las hormigas levantan un templo.

Hay un buey que muge desconsolado.

Hay niños que muerden al buey.

Hay un ángel soldado, con una espada roja sobre el pesebre

y en la noche de diciembre

un coro de viejos

cantando villancicos

en cajitas.


Este poema pertenece al libro editado por Ediciones Recovecos en Córdoba, año 2009. Cómprelo.